Municipalidad de Baigorria
La ciudad
La ciudad   |   Historia

Por Raúl Zavattero. Historiador.

Zavattero cuenta la historia de nuestra ciudad, sus orígenes, primeros pobladores, anécdotas. Todo el patrimonio histórico a través de la mirada de un historiador local.

Granadero Baigorria tiene en su haber abundantes hechos, sucesos, acontecimientos históricos y tantos motivos interesantes que es importante rescatar del pasado, para conocimiento de sus vecinos, sus habitantes y en especial los jóvenes y niños en edad escolar, a fín de incorporar a sus conocimientos el origen del suelo que los viera nacer, fomentando de este modo, el cariño hacia la ciudad, el patriotismo y respeto a los valores históricos y humanos, y por sobre todo, conocer en detalle sobre un tema tan interesante como es la historia de nuestra Ciudad. 
 
Los hechos fueron recopilados a través de datos, consultas e investigaciones obtenidos durante muchos años, de personas que ya no están entre nosotros, vecinos inmigrantes que habitaron este suelo en los albores del siglo anterior, como mi “nono” primero, y mis padres después, de origen Italianos “piamonteses”, esperanzados en la posibilidad de trabajar que brindaba nuestra tierra, para ellos era “la América”, pero fundamentalmente es el conocimiento propio experimentado por tantos años vividos, recordados y disfrutados en este maravilloso lugar de la Provincia de Santa Fe que me viera nacer. 
 
Tiempos de Reyes 
 
Los antecedentes de nuestro suelo se remontan al siglo XVII, cuando este territorio formaba parte de la corona Española bajo el reinado de Carlos III. El área centro-sur de lo que actualmente ocupa nuestra Provincia, tenía como propietario al súbdito español Antonio Vera Mujica, que fuera beneficiado por el Rey, atento a “los servicios prestados”. A tales donaciones otorgadas se les denominaba “en merced”. 
A la muerte de Mujica ocurrida en Asunción el 2 de Agosto de 1.691, le sucede, heredando “la merced” su hijo, estas y otras propiedades territoriales que había recibido su padre en1.673 y que comprendían toda el área, entre la desembocadura del Río Carcarañál (Carcarañá) al norte y el arroyo Salinas(Ludueña) al sur. 
 
El joven heredero vendió en Septiembre de 1.719 a la “Compañía de Jesús” de Santa Fe, este territorio que se extendía al oeste hasta “Las Tunas” y “Desmochados”, cercano al actual límite con la Pcia. de Córdoba. 
A principios de 1.720 los jesuitas tomaron posesión de dichas tierras a las que denominaron “Estancia de San Miguel del Carcarañá”, Y se instalaron a orillas del río que lleva su nombre, Un lugar árido donde solamente existían algarrobos y espinillos. 
 
En ese lugar construyeron las comodidades necesarias para habitar y desarrollar sus tareas, junto a una capilla. El “casco” de dicha estancia estaba ubicado a 3 leguas ( 15 Km. ) al norte de lo que posteriormente sería el poblado de San Lorenzo. El padre Bartolomé Ximenez, integrante del grupo de jesuitas, hace notar en una carta enviada al Reino de España, que al tomar posesión de las tierras, los indios Timbúes asentados en la zona llegaban a ser más de 8.000. 
Luego de 47 años de permanencia y actividad en la región, los jesuitas son expulsados de España y de todos sus dominios en otras latitudes, dando por fin a la benemérita obra civilizadora. Fue una decisión tomada por el Rey Carlos III, al entender que la instrucción brindada a los indígenas nativos, iba en perjuicio a los intereses de la corona Española. 
Posteriormente a la expulsión de los jesuitas, se nombra por “real cédula” a la Junta Municipal de Temporalidades de Santa Fe para administrar los bienes que tenían los jesuitas en la Estancia San Miguel, tierras y ganados que fueron a subasta pública en 1.774. 
 
Muchos nombres y apellidos hoy conocidos como pueblos en la región, fueron los compradores de las “lonjas” de tierras subastadas desde el río Paraná hacia el oeste, como Andino, Correa, Aldao, Molina, Pérez, Roldán, que adquirieron las tierras y con el tiempo se fundaron distintos pueblos en la región. Francisco Villarruel fue otro de los compradores del sector que comprende nuestro actual distrito. 
 
Todo comenzaba 
 
El panorama y paisaje que ofrecía esta zona a comienzos del siglo XIX (19), era el de una extensión indefinida de la pampa despoblada, salpicada por pajonales, espinillos, algunos ombúes, lagunas permanentes donde moraban animales silvestres de la fauna autóctona, vacunos en estado salvaje “cimarrones ”, aves y pájaros en “bandadas”; imaginemos toda la bella y sabia naturaleza depositada en las tierras del sur santafecino, bordeando esta imagen maravillosa por el majestuoso Río Paraná y sus islas, utilizado entonces como vía natural de la comunicación fluvial entre Asunción (Paraguay) y Buenos Aires. 
El paisaje descripto, era el lugar primitivo de lo que, con el paso de los años se fundara el Pueblo Paganini, hoy Ciudad de Gro. Baigorria. 
Los únicos centros poblados vecinos en la zona, era la “Capilla del Rosario”, denominada así hasta fines del año 1.823, luego fue “Villa del Rosario” hasta 1.852, posteriormente “Rosario de Santa Fe” hasta Diciembre de 1.934, y por último con la denominación actual Ciudad de Rosario. 
Hacia el norte nacía otro poblado rodeando al “Convento San Carlos”, inaugurado el 6 de Mayo de 1.796 por los Franciscanos, en tierras que les donara el nuevo propietario de esta “lonja”, Don Félix Aldao. 
Este lugar era conocido como “cañada” y “bajada Don Lorenzo”, aludiendo al Sr. Lorenzo Suárez de Figueroa, primer poblador conocido de dicho paraje, de allí la denominación de San Lorenzo. (1) 
Estos campos ubicados en la región de la llamada “pampa húmeda”, nacían en las barrancas de 70 pies de altura del Río Paraná y se extendían hacia el oeste, siendo conocido en ese tiempo como el “Pago de los Arroyos”, denominación aplicada por varios cursos de aguas (arroyos) que desembocan en el Paraná, desde el sur, Arroyo del Medio, hasta el norte, el Río Carcarañá. 
Por entonces la única vía de comunicación terrestre, era el “Camino Real”, que partiendo desde Bs. Aires unían las distintas “postas” que se escalonaban a distancias de varias leguas entre sí, rumbo al norte, llegando hasta el Paraguay. La senda o huella, abarcaba un espacio de aproximadamente 60 varas (50mts.) donde transitaban las típicas carretas tiradas por bueyes, o las ágiles diligencias de viajeros y correos arrastradas por caballos. En toda la extensión de su recorrido, el camino “serpenteaba” dibujando las cercanas barrancas del Río Paraná en una distancia aproximada de 2.000 varas (1.700mts.). 
Aún hoy perdura un corto tramo de dicho camino, ubicado al sur-oeste del ejido urbano, como testigo del paso de los años en la historia Argentina, incluyendo nuestra ciudad. 
Dicho camino llegaba aquí desde el sur por la actual Av. Alberdi de Rosario, prolongando su recorrido en cercanías de la conocida Cerámica Alberdi, rumbo al norte por la actual calle Junín que atraviesa los Barrios San Miguel y Martín Fierro. 
 
Las postas dispuestas a lo largo del Camino Real, fueron habilitadas para el servicio postal en Abril de 1.774. Una de ellas fue construida en jurisdicción de nuestra Ciudad. 
La posta estaba ubicada a la vera del Camino en el sector nor.-oeste de nuestro distrito, y se le conocía como la “Posta del Espinillo”, en alusión al lugar o paraje con dicha denominación. Las postas cumplían con un servicio importante destinado al viajero, que llegaba allí en busca de un descanso reparador, recambio de caballos, agua y comida, después de las agotadoras jornadas transitando por el polvoriento camino. A fín de poder comprender el significado de la palabra “posta”, una construcción típica de su tiempo, hecha de adobe y paja, iluminada solo a través de velas o sebo, pero que cumplían similares funciones, salvando las distancias, de las estaciones de servicios actuales en las rutas del país. 
 
La Posta El Espinillo 
 
La “Posta El Espinillo” fue el punto de partida o el mojón de lo que sería posteriormente el Pueblo Paganini y la ciudad actual de Gro. Baigorria. 
En dicho sitio, en la noche del 2 de Febrero de 1.813 el entonces joven Coronel José de San Martín, con reducida tropa de soldados, hizo una pausa de descanso en su marcha rumbo a San Lorenzo previo a la batalla del día siguiente en que venciera a la escuadra realista.(2) 
 
El sector de tierras que comprende nuestra ciudad, a partir de la organización nacional (después de Caseros, 1.853), fueron divididas en parcelas, cuyos nuevos titulares, muchos de ellos eran apellidos ligados al poder político, tanto de Rosario como de Santa Fe, además algunas “lonjas” fueron otorgadas en “compensación” al apoyo brindado en las campañas de los gobiernos que se fueron turnando desde el año 1.853 al 80. Parte de este sector de tierras llegó a pertenecer a fines de la década de los años 80, a Carlos Casado de Alisal, (fundador de Colonia “La Candelaria”, hoy Ciudad de Casilda), otras lonjas hacia el norte pertenecían a la familia de Rufino Villarruel. 
El nuevo camino a San Lorenzo, (actual ruta 11), abierto en 1.862, simplificó y facilitó el tránsito de carros hacia el puerto de Rosario, transportando la producción agrícola de la región; la nueva vía de comunicación fue trazada en línea recta, entre el río y el antiguo “Camino Real”. 
 
El escribano Lisandro Paganini, miembro de una familia tradicional de la Ciudad de Rosario, nieto del célebre violinista Italiano Nicolás Paganini, y unido en parentesco con la familia del Dr. Lisandro de la Torre, además, fundador de la “liga del sur”, movimiento político que participaba en la Pcia. de Santa Fe, adquiere a principios de 1.884 a los propietarios antes señalados, una fracción de 600 varas frente al “camino a San Lorenzo” por 2.400 de fondo hacia el oeste. Por entonces las únicas construcciones que existían en el lugar eran la que aún con el paso de los años perdura al este de la Avda. San Martín, en el límite sur con Rosario, conocida como Estación “La Esperanza” del entonces Ferrocarril Santa Fe, y otra más antigua aún existente frente al camino a San Lorenzo y la actual calle Moreno(detrás del comercio Hortal), fué construida para uso de “parador” o posta, a media distancia entre Rosario y San Lorenzo, al poco tiempo de inaugurarse dicho camino, donde comenzaron a circular las primeras diligencias de pasajeros, cargas y los servicios de correos. 
 
Primeros pobladores 
 
En esta vivienda habitó la familia de Don Juan Orsetti, los primeros pobladores de esta zona, de origen  Italianos y dedicados al trabajo rural en tierras arrendadas al Escribano Paganini. Lo acompañaban su esposa Teresa Filippini y sus hijos, los más conocidos a través de los años, Indalecio y Eduardo. 
En esos años (1.885) llegan a Rosario y sus alrededores, muchos inmigrantes, algunos de ellos se radican en nuestra zona, arrendando estos fértiles campos de Paganini, firmando contratos de locación, e interviniendo como administrados de las tierras el propio Orsetti. 
 
La alfalfa era la producción por excelencia, ya que gran parte de ella era adquirida por las Compañías de Tranway en el servicio de transporte de pasajeros de Rosario, arrastrados por yuntas de caballos, para cientos de ellos, la alfalfa era su primordial alimento, este forraje era conservado en grandes parvas en el mismo campo para luego, acorde a la demanda, ser transportado en grandes “chatas”de 4 ruedas. 
A mediados de la década de los años 80, era inminente la extensión de las vías del ferrocarril, que ya había llegado a Rosario, con proyección a Gálvez y Sunchales en el centro- norte de la Provincia cruzando por la propiedad de Paganini, construyendo además una estación en el centro de sus tierras. 
 
Esta feliz circunstancia, sumado a una ley provincial que eximía del pago de impuestos o “contribución directa” a los propietarios de tierras que fundaran Pueblos o Colonias, hizo que el Escribano Paganini se abocara a la tarea de encargar la confección de los planos a un agrimensor de apellido Warnes. Luego de realizar algunas correcciones al plano original, solicitado por el Departamento Topográfico Provincial, el Gobernador Dr. José Gálvez firmó el decreto correspondiente, aprobando la traza del Pueblo Paganini en el entonces Dto. San Lorenzo, el día 9 de Abril de 1.889. (Continuará) 
 
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